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Mostrando entradas de agosto, 2018

Bella fatalidad

Teherán    Ocurrió en la antigua Persia, durante el crepúsculo de un día de verano. Andaba el Señor de la comarca deambulando complaciente por sus dominios cuando lo asaltó uno de sus criados, agotado y jadeante por el espanto y el esfuerzo de la huida.  ̶ Amo, présteme un caballo para escapar hacia Teherán en busca de refugio. Me ha visitado la muerte y  puede que en la gran ciudad su intención de quitarme la vida sea burlada. Si llego antes de que inicie el nuevo día tal vez el calendario se extienda ante mí dándome una vida larga y próspera.   ̶ Ve y toma el jamelgo que mejor te cuadre. Monta y galopa tan rápido como puedas. Tal era el afecto que el Señor del lugar le tenía a su joven sirviente. Taciturno y de regreso a su residencia lo sorprendió la muerte, sentada en el umbral de la puerta, como si estuviese tomando un descanso. Disgustado por lo ocurrido, la increpó con arrogancia por haber asustado a su criado.    ̶ Estima...

Y, sin embargo, hay falsas preguntas

La principal “arma” ideológica de los opositores a la legalización del aborto –la pregunta por el comienzo de la vida– se basa en una premisa falsa. Marcelo Rodríguez A mediados del siglo Diecinueve, agobiado por una violencia social y política que él atribuyó a los ideales del fundamentalismo revolucionario, Auguste Comte soñó un mundo en el que una Ciencia con mayúsculas –a la que identificaba, a la vez, con la razón y con el sentido común– dejaría atrás las preguntas sin respuesta por las que la gente se mataba –“¿Existe Dios?” “¿Es libre el ser humano?” “¿Debemos considerarnos iguales?”– para que la Humanidad se encaminase por fin en un sendero de orden y progreso construido con los ladrillos del “conocimiento positivo”. Más adelante, en el período de entreguerras, los positivistas del Círculo de Viena proponían un lenguaje universal –el de la lógica formal– con el que se proponían librar al pensamiento de los males del subjetivismo y la metafísica, a la que identifi...

Fanatismo por la máquina

<< La cultura está desequilibrada porque reconoce ciertos objetos, como el objeto estético, y les acuerda derecho de ciudadanía en el mundo de las significaciones, mientras que rechaza otros objetos, y en particular los objetos técnicos, en el mundo sin estructura de lo que no posee significados, sino solamente un uso, una función útil. Frente a este rechazo defensivo, pronunciado por una cultura parcial, los hombres que conocen los objetos técnicos y entienden su significación buscan justificar su juicio otorgándole al objeto técnico el único estatuto valorado actualmente por fuera del objeto estético: el de objeto sagrado. Entonces nace un tecnicismo intemperante que no es más que una idolatría de la máquina, y a través de esta idolatría, por medio de una identificación, una aspiración tecnocrática al poder incondicional. El deseo de potencia consagra a la máquina como medio de supremacía, y hace de ella el filtro moderno. El hombre que quiere dominar a sus semejantes sus...